El proyecto “El sabor de los recuerdos” nacía con la intención de ir más allá de la representación de alimentos para adentrarse en el territorio de la memoria, la identidad y las emociones. A través de la creación de un libro de recetas muy especial, el alumnado no solo ha trabajado técnicas plásticas como la acuarela, la composición o la caligrafía, sino que ha explorado el vínculo profundo entre los sabores y su historia personal y familiar. 

Cada propuesta partía de una idea clave: entender que una receta puede ser también un relato, un recuerdo y una forma de conectar con quienes somos. Así, el objetivo principal ha sido transformar experiencias cotidianas en imágenes cargadas de significado, dando valor a lo íntimo, lo vivido y lo emocional a través del lenguaje artístico.

Este proyecto ha permitido al alumnado reflexionar sobre su propia memoria afectiva, descubrir el poder evocador de los sentidos y convertir lo personal en una creación visual compartida.

Los trabajos realizados han dado forma a un conjunto diverso y significativo de producciones. El alumnado ha creado recetas ilustradas mediante acuarela y lettering, cuidando tanto la estética como la expresividad del contenido. A estas piezas se suman las antiotipias, que aportan una dimensión experimental y evocadora al proyecto. Cada receta se acompaña de la antiotipia realizada a partir de fotografías de familiares —abuelas, madres u otras figuras cercanas— que cocinan esas recetas, reforzando así su valor emocional y su carácter único. Como cierre, se han desarrollado videorecetas en las que estas personas preparan los platos mientras el alumnado asume el rol de dirección —y en algunos casos también de participante—, construyendo pequeñas narrativas audiovisuales donde cocina, memoria y vínculo se entrelazan.

ALBUM RECETAS ILUSTRADAS

Screenshot

Taller de antiotipias en clase:

REEL INSTAGRAM

ALBUM ANTIOTIPIAS

Canal de video recetas

Subo solo algunas para no cargar buco la entrada. Os aseguro que corrigiendo me entraban muchísimas ganas de ir a cada casa a comer.

En definitiva, ha sido un proceso exigente, con momentos de duda y esfuerzo sostenido, pero profundamente enriquecedor. Más allá de los resultados plásticos y audiovisuales, el proyecto ha permitido al alumnado detenerse, mirar hacia su propia historia y reconocer el valor de los vínculos que les atraviesan. Cada trabajo es ahora no solo una producción artística, sino también un pequeño archivo de memoria y afecto, donde lo cotidiano se resignifica y adquiere una nueva dimensión. Sin duda, una experiencia que deja huella y que demuestra que aprender también es conectar, recordar y compartir.

ENTRADAS RELACIONADA:

EL SABOR DE LOS RECUERDOS